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miércoles, 28 de febrero de 2018

Chatear como diálogo: comunicación y encuentros en la era digital

Chatear posibilita nuestra propia utopía: acercarnos al Otro sin miedo. 

 Los cruces de mensajes en páginas de contactos en la red y en Whatsapp han establecido nuevas estrategias de búsqueda de pareja y amistades. De entrada se sustituye el efecto halo irracional que puede arruinar una relación potencialmente satisfactoria por la intuición intelectual que opera con idéntico resultado: unas líneas escritas son suficientes para considerar al contacto como no deseado.

  Si se consigue mantener el interés, entramos en una dinámica en la que la curiosidad se impone. A partir de ese momento, lo significativo es subrayar que el medio (internet) no es el mensaje, sino un mero soporte técnico que nos obliga a aprender a leer con los oídos y no con los ojos (como nos enseñaba Unamuno) porque es necesario escuchar lo que se lee y no ver lo que se lee.

 Es una experiencia fascinante, fecunda y mágica. Oscar Wilde afirmaba que nadie escucha, tan solo espera su momento de réplica, ese es el novum a mi juicio del fenómeno: diálogo en sentido etimológico, de compartir logos, de compartir sentimientos, inquietudes y expectativas en lugar de hablar, que en última instancia es siempre monólogo.

 Por eso nos resulta más fácil contar nuestras intimidades en la red antes que al vecino, porque esa relación impersonal posibilita nuestra propia utopía: acercarnos al Otro sin miedo. El individuo se somete así a la colectividad pero manteniendo su singularidad, es decir eligiendo los contertulios con arreglo a su propia formación, marco de valores y fines perseguidos.

 Tal vez ahí resida el éxito, la mujer ha encontrado un medio para sentirse escuchada, y el hombre a cambio descubre el universo femenino. Las reglas de juego están cambiando y pese a los riesgos inherentes a todo lo enigmático, seguiremos potenciando estas páginas de contactos. La amistad y el amor se imponen en la vida, y la soledad que genera este modelo de sociedad, ha encontrado su prozac particular.

 En los años que han pasado desde la primera publicación de este texto, la conversación digital ha evolucionado enormemente. Las aplicaciones de mensajería, los chats integrados en redes sociales y las plataformas de contacto han convertido la comunicación en tiempo real en una práctica cotidiana para millones de personas. Hoy chatear ya no es solo intercambiar mensajes: es una forma de iniciar relaciones, mantener amistades o incluso encontrar pareja.

 Pero este cambio también trae paradojas: por un lado, la facilidad de conectar con otros ha abierto nuevas posibilidades de diálogo y encuentro; por otro, la abundancia de opciones de contacto puede hacer que la comunicación sea más efímera, superficial o fragmentada, al competir con notificaciones, perfiles, matches y respuestas instantáneas. Al final, conversar por chat sigue siendo exactamente eso: una forma de diálogo humano, aunque mediada por pantallas y teclados, que nos desafía a escuchar —incluso cuando solo leemos— y a ser sinceros en nuestras intenciones.

-Actualización 2026-

    Sobre relaciones en la red, también en este blog  Internet como nuevo Cupido: amor, búsqueda y redes afectivas en la era digital

                                                   -Artículo publicado en 2008-.