Entre flechas amarillas
El blog de Antonio Román Sánchez Rodríguez
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lunes, 9 de marzo de 2026
Entre flechas amarillas: Puertollano, el pueblo de las dos mentiras
Entre flechas amarillas: Puertollano, el pueblo de las dos mentiras: Entre el puerto y el llano, Puertollano arrastra dos mentiras que quizá convenga no desmentir demasiado. Puertollano abre las puertas al ...
Puertollano, el pueblo de las dos mentiras
Entre el puerto y el llano, Puertollano arrastra dos mentiras que quizá convenga no desmentir demasiado.
Puertollano abre las puertas al Valle de Alcudia. Desde la Chimenea Cuadrá se pueden observar los afluentes del Guadiana al norte —el río Tirteafuera— y del Guadalquivir al sur —el río Ojailén—.
Entre esos dos valles y entre los cerros de Santa Ana y San Sebastián se levanta la ciudad en el llano. Pero quien contemple ese paisaje sin demasiado rigor geográfico puede llegar fácilmente a una conclusión curiosa: que Puertollano es el pueblo de las dos mentiras.
Puertollano abre las puertas al Valle de Alcudia. Desde la -Chimenea Cuadrá- se pueden observar los afluentes del Guadina al norte -río Tirteafuera- y del Guadalquivir al sur -río Ojailén-. Entre esos dos valles y entre los dos cerros, Santa Ana y San Sebastián, se levanta la ciudad en el llano, aunque hoy con una densidad apreciable de viviendas en ambos cerros que te hace perder la mirada hacia calles empinadas. Desde la Glorieta de la Virgen de Gracia, el punto más emblemático de la ciudad, -junto al de la Fuente Agria-, la calle de la Copa, con el Instituto Fray Andrés y las piscinas municipales, ofrece un daguerrotipo que salvo que lo contemplemos con rigor geográfico, nos lleva a la conclusión de que es el pueblo de las dos mentiras.
La ubicación histórica del pueblo confirma que, en realidad, el topónimo Puertollano nace de la conjunción de las dos singularidades aludidas y por tanto, es puerto y es llano. Pero la ciudad arrastra el sanbenito como una de esas pequeñas mentiras que, repetidas mil veces, acaban tomando apariencia de verdad. Y sin embargo, pensándolo bien, tampoco conviene desmentirla, porque hay mentiras que sin quererlo, hacen una publicidad inmejorable.
Si alguien llega a Puertollano atraído por ellas, pronto descubrirá otras mentiras igualmente sospechosas: que aquí se encuentran algunas de las mejores tapas de los bares de España, que tenemos uno de los paseos más agradables para la conversación, o que en cualquier banco de San Gregorio, en la solana en invierno o en la fresquita en verano, aparece alguien dispuesto a conversar y a contarte una historia. En Puertollano no se necesita guasap porque tiene mucha guasa.
Y así son nuestras mentiras en Puertollano: vienen por curiosidad...y acaban quedándose por las verdades. Así que por favor, no se molesten en desmentir nuestras mentiras: bastante trabajo tienen ya en seguir trayéndonos visitantes. Y si quieren un poco de polémica añadida, circula una tercera mentira que acompaña a nuestro sanbenito: los de Repsol, no ganan, lo que dicen que ganan. Es nuestra forma particular de hermanarnos con Santillana del Mar.
domingo, 8 de marzo de 2026
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