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lunes, 2 de febrero de 2026

Ágios Óros ante la fractura de la Ortodoxia: corazón sin imperio, autoridad sin poder



  La crisis contemporánea de la Ortodoxia no se manifiesta en forma de cisma formal, como el de 1054, sino como una ruptura del reconocimiento, una quiebra de la autoridad compartida y de la unidad vivida. La ruptura de la comunión entre el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla y el Patriarcado de Moscú ha puesto en evidencia una tensión latente desde hace décadas: la dificultad de sostener una primacía canónica sin consenso efectivo y sin un centro espiritual que vertebre, reciba y encarne esa autoridad.

 En este contexto, el Monte Athos —Ágios Óros— emerge no como árbitro del conflicto, sino como espejo incómodo. Corazón espiritual de la Ortodoxia desde la Edad Media, Athos mantiene viva la tradición ascética, la hesiquía y la continuidad monástica al margen de los Estados, de las lógicas nacionales y de la instrumentalización política de la fe. Su existencia plantea una pregunta decisiva:
¿Puede la Ortodoxia sostenerse únicamente desde el derecho canónico y la diplomacia eclesial, prescindiendo de un centro espiritual reconocido por todos?


  Athos es el corazón espiritual y Constantinopla la cabeza canónica. Ágios Óros mantiene la tradición viva, el ascetismo y la continuidad espiritual; Constantinopla representa el derecho canónico y la diplomacia eclesial.

Tras la ruptura de la comunión entre el Patriarcado de Constantinopla y el de Moscú, el dilema que se plantea es si puede la Ortodoxia sostenerse solo desde el derecho y una primacía sin centro espiritual y de acatamiento del resto de las Iglesias, y dentro de esta disyuntiva, ¿Puede Athos permanecer al margen del Telón de Acero Ortodoxo?

  Athos vive alejada del mundo, de los Estados y de la lógica del poder, y depende canónicamente del Patriarca de Constantinopla, es hijo de Bizancio, el Patriarca Ecuménico es su protector, y tras la caída del Imperio en 1453, se convirtió en su reserva espiritual. 

  ¿Cómo afecta la división Constantinopla-Moscú habida cuenta de que en Ágios Óros hay monasterios de diferentes nacionalidades y cuyas Iglesias respectivas se han posicionado de un lado u otro? Toda la Montaña Sagrada depende canónicamente del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla sin excepción. Es decir, que los monasterios griegos, el serbio (Hilandar), el búlgaro (Zografou), el ruso (San Pantaleón) y el de Iviron de fundación georgiana y actualmente integrado en la tradición y administración griega, dependen del Patriarca con sede en la Catedral de San Jorge de Estambul y no de sus respectivos Patriarcas nacionales.

  El Patriarca de Athos es el de Constantinopla, quien confirma al Protos (máxima autoridad administrativa y espiritual de la Montaña Sagrada) con sede en Karyes y elegido entre los veinte monasterios. No hay pues monasterios nacionales que dependan de Moscú, Sofía o Belgrado aunque mantengan su lengua y tengan tipicón (regla de vida y disciplina monástica) propio, la relación que mantienen es cultural, no jurisdiccional. La Tercera Roma no puede nombrar abades ni intervenir canónicamente en Athos y pese a ciertas tensiones internas, Moscú no ha podido acercar a Athos a su postura.



  Tras la ruptura de comunión entre Rusia y la sede de Bizancio, Athos encuentra una vez más su sentido por ser supranacional, suprapolítico y suprapatriarcal vertebrando y preservando la unidad monástica. Obediencia, conciencia y tradición frente a instrumentalización política, espejo incómodo frente a la fractura de la Ortodoxia que se enfrenta no a un Cisma como el de 1054, pero sí a una crisis de Autoridad y de Unidad.

  Athos es desde la Edad Media el núcleo de la ortodoxia, su centro espiritual más prestigioso y el puente simbólico de Bizancio tras la toma de Constantinopla por los otomanos, con obediencia a un Patriarca primus sine imperio. Tras el paréntesis soviético de ateísmo oficial, Rusia persigue usar a Athos como herramienta de influencia en los Balcanes promoviendo el paneslavismo y dando apoyo financiero a su monasterio (San Pantaleón). En la Montaña Sagrada, el proyecto  de la Tercera Roma encuentra, la legitimidad religiosa, la herencia bizantina, la influencia espiritual y un relato como imperio de la ortodoxia.

 El derecho canónico ortodoxo no se impone sin conciencia ni se legitima sin Patriarca reconocido, por eso Athos recuerda a la Ortodoxia que la Autoridad no emana del poder sino de la tradición recibida y vivida y ello conlleva un doble problema: para Moscú porque no puede instrumentalizarlo políticamente, y para Constantinopla porque no puede reducirlo a obediencia administrativa y canónica.

  En otras palabras, Athos no sustituye a Constantinopla, ésta no puede prescindir de Athos y Moscú no lo puede convertir en su legitimación de anhelo imperial.