miércoles, 19 de abril de 2017

No me llamen caballero ni me hagan pedir cita previa.













pleonasmo
Del lat. tardío pleonasmus, y este del gr. πλεονασμός pleonasmós.
1. m. Ret. Empleo en la oración de uno o más           vocablosinnecesarios   para que tenga sentido completo,   pero con los cuales se añade expresividad a   lo dichocomo en en fuga irrevocable huye la hora.
2. m. Demasía o redundancia viciosa de palabras.

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redundancia.
Del lat. redundantia.
1. f. Sobra o demasiada abundancia de cualquier         cosa o en cualquier línea.
2. f. Repetición o uso excesivo de una palabra o concepto.                        
3. f. Cierta repetición de la información contenida         en un mensajeque    permitea pesar de la pérdida de una parte de     estereconstruir su  contenido.

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  ¿Previo/a puede sustituir a anterior? Aplicado a cita significa que se ha fijado con anticipación o que es anterior a otra que se va a tener después. Cita previa es pues, siempre, una redundancia, un pleonasmo. Es como decir subir para arriba, bajar para abajo, o cadáver muerto pero con pretensión de cierta solemnidad lingüística.
  En la proposición 5.6 de su obra Tractatus Logico-Philosophicus Ludwing Wittgenstein afirmó que “los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”. ¿Qué se entiende por lenguaje y qué por mundo?: “Esto, dice Wittgenstein, da la clave del solipsismo. Lo que el solipsismo pretende es ciertamente correcto, pero no puede decirse, solo puede mostrarse. Que el mundo es mi mundo se muestra en el hecho de que los límites del lenguaje (el único lenguaje que yo entiendo) indican los límites de mi mundo. El sujeto metafísico no pertenece al mundo, es un límite del mundo”.- Bertrand Russell-.

  Es decir si el lenguaje, es algo mío, y no una mera colección de flatus vocis. No se pretende hacer una hipostatización de los conceptos de lenguaje y mundo, sino algo mucho más baladí: si necesitamos los pleonasmos para hacer comprensible un mensaje.
  Una de dos, o los responsables de las organizaciones desconocen que cita previa es pleonasmo, o han llegado a la conclusión de que sin esa redundancia, la clientela no lo tendría claro y demandaría sin cita determinado servicio. En otras palabras, si hay un consenso unánime de que la necedad siempre triunfa y que de alguna manera hay que matar al estilo. 
  Ahora bien, ¿por qué no decimos que tenemos una cita previa con nuestra pareja, amigo, el vendedor del coche que queremos comprar, o en las páginas de encuentros en internet no buscamos cita previa a ciegas? Tal vez porque la necedad apetece de pompa y circunstancia en contextos que consideramos fuera de nuestras relaciones cotidianas. El manual de estilo de la patanería siempre termina por perder el verdadero valor de las palabras como seña de identidad.
  ¿Por qué nos siguen llamando caballeros a los hombres en los bares, tiendas, y logotipos de los aseos cuando dicho término es de origen medieval y referido al hecho de poseer un caballo? Vid. En castizo, si no entramos a caballo en el restaurante, ¿por qué nos preguntan qué desea el caballero?, ¿por qué a las mujeres no se les llama damas fuera de contextos de mucha solemnidad y boato? Por la misma razón que el uso del pleonasmo cita previa, porque la vulgaridad apetece de emplear un lenguaje artificioso que enmascara los límites de nuestro mundo.
  El problema de matar al estilo no es tanto desvirtuar el sentido de las palabras y maltratar a la gramática, sino limitar nuestro mundo, estrecharlo y encerrarlo como a una mosca en una botella parafraseando la metáfora de Wittgenstein. Una vez que la mosca ha quedado atrapada en la botella, la única filosofía posible es enseñarla a salir. Una tarea más homérica que caballeresca, salvo que tenga como pretensión pedir cita a una dama.

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