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lunes, 3 de abril de 2017

La maldición de Casandra. Entre el mito y la libertad de expresión



  Si hay alguna maldición cruel es sin duda la de conocer los males que van a acontecer y no poder hacer nada por evitarlo. Ese fue el destino de Casandra en la Guerra de Troya. Hoy el mito toma forma de debate entre el chiste y la libertad de expresión, entre el mal que se puede ocasionar en la red y tolerarlo.
  “Unas veces el chiste es fin en sí mismo y no sirve a un propósito particular, y otras veces se pone al servicio de un propósito de esa clase; se vuelve tendencioso. (...) Atribuimos a la cultura y a la educación elevada una gran influencia sobre el despliegue de la represión, y suponemos que bajo esas condiciones sobreviene en la organización psíquica una alteración, que hasta puede ser congénita como una disposición heredada, a consecuencia de la cual lo que antes se sentía agradable aparece ahora desagradable y es desautorizado con todas las fuerzas psíquicas. Por obra de este trabajo represivo de la cultura se pierden posibilidades de goce primarias, pero desestimadas ahora en nuestro interior por la censura. Pues bien, la psique del ser humano tolera muy mal cualquier renuncia, y así hallamos que el chiste tendencioso ofrece un medio para deshacer esta, para recuperar lo perdido. Cuando reímos por un fino chiste obsceno, reímos de lo mismo que provoca risa al campesino en una pulla grosera; en ambos casos el placer proviene de la misma fuente. Pero nosotros no somos capaces de reír por la pulla grosera; nos avergonzaríamos o ella nos parecería asquerosa; solo podemos reír cuando el chiste nos ha prestado su socorro. (…) En esto reside también el atractivo de la caricatura y el chiste: le adjudicamos el mérito de revolverse contra la autoridad.” 
-Freud. El chiste y su relación con el inconsciente-.

  "En relación con el conflicto que puede suscitar la comisión delictiva con la libertad de expresión, la STS nº 623/16, 13-7-2016 , indica que la libertad ideológica o de expresión no pueden ofrecer cobijo a la exteriorización de expresiones que encierran un injustificable desprecio hacia las víctimas del terrorismo, hasta conllevar su humillación. No se trata de generalizar el chiste de mal gusto, sino que una de las facetas de la humillación consiste en la burla, no recreada con chistes macabros con un sujeto pasivo indeterminado, sino bien concreto y referido a una persona a quien se identifica con su nombre y apellidos. En el caso de la humillación y menosprecio a las víctimas del terrorismo, el desvalor de la acción que menciona el artículo 578 del Código Penal no quedaría totalmente protegido mediante la sola figura de las injurias, siendo así que su contexto -que además justifica un mayor reproche penal- lleva a ubicar esta intromisión, entre los delitos de terrorismo. Se trata, pues, de comprobar si las expresiones que se difunden pueden ser constitutivas de una ofensa, o una burla, en suma, de una humillación, a quien ha sufrido el zarpazo del terrorismo. Llevada a cabo una comprobación en sentido afirmativo, corresponde aplicar la respuesta penal que ofrece el Código Penal en represión de una acción típicamente antijurídica y culpable, esto es, de un delito. Sigue indicando la sentencia últimamente referenciada que la humillación o desprecio a las víctimas afecta directamente a su honor y, en definitiva, a su dignidad (valores que tienen reconocida relevancia en la Constitución: artículos 18.1 y 10.1), perpetuando su victimización, que es actualizada o renovada a través de esa conducta. En consecuencia, el ejercicio de la libertad ideológica o de la libertad de expresión, no obstante su reconocimiento como derechos fundamentales ( Artículo 20.1 a- de la Constitución), no pueden servir de cobertura a la impune realización de actos o exteriorización de expresiones que contengan un manifiesto desprecio hacia las víctimas del terrorismo, en tal grado que conlleve su humillación."
-Vid. Sentencia 9/17 Audiencia Nacional Sección 4ª de 29/3/2017-.

  Según la ONU, la libertad de expresión es un derecho humano y se encuentra recogido en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

  Ahora bien, el chiste tendencioso, la injuria, la propaganda en favor de la guerra, la apología del odio, racismo, intolerancia, discriminación, violencia... no pueden ampararse en la libertad de expresión. No puede haber barra libre. Como afirmaba Kant, “lo cómico es una expectativa pulverizada” cuando no sirve a ningún propósito particular. Jean Paul Richter afirmaba que “el chiste es el sacerdote disfrazado que casa a cualquier pareja”, a lo que añadió Theodor Vischer que “casa de preferencia a aquellas parejas cuya unión los parientes no consentirían”. Pero ya sabemos que en casamientos, siempre hay un roto para un descosido.
  Si la psique tiende a beber esa copa de más en la barra libre para eludir prohibiciones y revolverse contra la autoridad y la sociedad, lo que se elucida es si el chiste tendencioso puede tener amparo en la libertad de expresión y la ética. Lo que nos lleva a si es posible su fundamentación más allá del conflicto legal resuelto por la jurisprudencia al menos en relación con el artículo 578 del Código Penal: “El enaltecimiento o la justificación públicos de los delitos comprendidos en los artículos 572 a 577 o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares, se castigará con la pena de prisión de uno a tres años y multa de doce a dieciocho meses.”
  En mi opinión el debate no debería estar en si se deroga el artículo 578 del Código Penal y la Ley Mordaza, sino si pueden ampararse determinadas expresiones que no son opiniones políticas, ni de cátedra, ni de pensamiento, sino humillaciones, injurias, insultos y todo tipo de apologías bajo el paraguas de la libertad de expresión. Porque más allá de cualquier consideración y posicionamiento, hay una hipócrita unanimidad en favor de que determinados colectivos no pueden ser objeto de burla alguna, y en cambio otros sí que pueden serlo.

  Estamos siempre en España con las vísceras, que si volvemos al franquismo, que si son disposiciones antidemocráticas, que si la sentencia aludida es un retroceso en libertades públicas, etc. Lo esencial es que humillar, nos lleva a negar la lucha del ser humano por el reconocimiento. Sin esa lucha a muerte por el reconocimiento como concepto hegeliano, hecha por puro prestigio, no conoceríamos la sociedad tal y como la conocemos. El hombre vive en sociedad y para que la Autoconciencia del sentimiento del pueda nacer, es indispensable que haya una concurrencia de Deseos -animales- que se reconozcan mutuamente. En otras palabras, desprestigiando a determinados colectivos objeto de burla y a Instituciones, que en lenguaje freudiano es la fórmula para revolverse de rositas contra la autoridad, eliminamos todo rastro de individualidad y nos convertimos en puro rebaño pastoreados por la dictadura de lo políticamente correcto que impone qué colectivos pueden ser objetos de burla y cuáles no. 
  Las sentencias no son justas o injustas, ese nada me parece justo siendo contra mi gusto de Góngora, son la aplicación de la Ley. No me posiciono en favor o en contra de derogar las leyes aludidas, doctores tiene el Derecho y políticos el Parlamento, pero sí que tengo claro que sin el reconocimiento de todos los colectivos, sean víctimas del terrorismo, negros, homosexuales, judíos....volvemos a la cueva y al rebaño lanar. Los nazis empezaron ridiculizando a los judíos y los blancos a los negros. Se ha derramado mucha sangre para dar pasos en favor de una sociedad más justa. No banalicemos el mal y recordemos la máxima de Hegel en el supuesto de que consideremos que la libertad de expresión es un derecho que no puede censurar al humor: "Las verdaderas tragedias no resultan del enfrentamiento entre un derecho y una injusticia; surgen del choque entre dos derechos".

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