Hijas del Nilo
En el Antiguo Egipto las mujeres gozaban de derechos que culturas posteriores no les reconocerían. No estaban en una posición de inferioridad ni tenían que ejercer roles tan estrictamente ligados al sexo. Muchas de las deidades del panteón egipcio eran femeninas. Podían divorciarse, desheredar a los hijos si no se habían comportado correctamente, ser propietarias, y organizar la administración de tierras y ganados.
En la familia real es la mujer quien transmite la corona. El faraón que ascendía al trono debía ser bien el hijo de la esposa del rey anterior, de alguna de sus princesas o bien estar casado con ellas. De esta manera, gracias al matrimonio con una mujer de la familia real, alguien que no perteneciera a la misma dinastía podía adquirir el estatus divino para convertirse en faraón.
A pesar de toda esta relevancia, en el Antiguo Egipto no había reinas en el sentido estricto de la palabra. En los textos solo se nos habla de la Esposa del Rey o de la Gran Esposa Real, aludiendo a la esposa principal del faraón. Por lo tanto, no existía un título de Reina y mucho menos de faraonas.
En esta realidad tan sorprendente para nuestros códigos modernos, si una mujer quería gobernar, como fue el caso de la reina-faraón Hatschepsut hace unos 3500 años, debía tomar el aspecto de un varón. Solo así adquiría el título de soberano, empleando una compleja estructura de pensamiento que cuesta comprender.
El Hombre de Vitruvio
El Hombre de Vitruvio trata de un estudio de las proporciones del cuerpo humano, realizado a partir de los textos de arquitectura de Vitrubio, realizado por Leonardo.
Las proporciones descritas por Vitruvio son: el rostro, desde la barbilla hasta la parte más alta de la frente, donde están las raíces del pelo, mide una décima parte de la altura total. La palma de la mano, desde la muñeca hasta el extremo del dedo medio, mide exactamente lo mismo. La cabeza, desde la barbilla hasta su coronilla, mide una octava parte de todo el cuerpo. Desde el esternón hasta las raíces del pelo equivale a una sexta parte de todo el cuerpo. Desde la parte media del pecho hasta la coronilla, una cuarta parte de todo el cuerpo. Del mentón hasta la base de la nariz, mide una tercera parte del rostro. La frente mide igualmente otra tercera parte del rostro.
El pie equivales a un sexto de la altura del cuerpo. El codo, una cuarta parte de todo el cuerpo. El pecho equivale igualmente a una cuarta parte de todo el cuerpo. El ombligo es el punto central natural del cuerpo humano.
La figura circular trazada sobre el cuerpo humano nos posibilita el lograr también un cuadrado si se mide desde la planta de los pies hasta la coronilla, la medida resultante será la misma que se da entre las puntas de los dedos con los brazos extendidos.
La obra original de Vitruvio no contenía ilustraciones.
El Hombre de Vitruvio es un dibujo a pluma y tinta sobre papel de Leonardo. Famosa representación de las proporciones ideales del cuerpo humano, demuestra cómo puede inscribirse armónicamente en las dos figuras perfectas del círculo, que representa la perfección divina, y del cuadrado que simboliza la Tierra.
Gladiadores
Los gladiadores vivían en el ludus, una mezcla entre centro de entrenamiento y cuartel. Cada uno se entrenaba para llegar a ser un determinado tipo de gladiador. Por regla general, los gladiadores luchaban dos veces al año. Pocos eran los que lograban luchar más de veinte batallas en su carrera.
SECUTUR. Un secutur o perseguidor era un gladiador armado, que a menudo debía perseguir a su oponente. Este tipo de gladiador lucha comúnmente contra un RETIARIUS (luchador con red). El casco era lo más liso posible, sin adornos ni partes sobresalientes para evitar que el secutur quedara atrapado en la red del retiarius. Los agujeros de los ojos son pequeños para que no puedan ser perforados con el tridente. El casco era pesado y casi cubría la cabeza, dificultando la respiración de su portador.
MURMILLO. Los gladiadores tipo murmillo llevaban un equipo pesado que incluía una espada ancha y un gran escudo rectangular. Probablemente recibieron su nombre de un tipo de pez con el que a veces se decoraban los cascos.
PROVOCATOR. Este tipo de gladiadores iban fuertemente armados. El casco de los provocadores no tiene cresta, su decoración consiste en un guerrero desnudo con una espada junto a un pequeño escudo, un casco y otra espada.
También las mujeres participaron en los espectáculos del anfiteatro, y, además lo hicieron de muchas formas: no solo como espectadoras, también como luchadoras, venatoras, como dueñas de ludus y en las ejecuciones como condenadas. Las venadrices eran valientes y victoriosas cazadoras de la arena.
Una jornada en el anfiteatro comenzaba por la mañana con una procesión y era seguida por un desfile de animales, peleas de animales y caza.
En primer lugar, el organizador del espectáculo y su séquito entraban en la arena. Les seguían músicos y personas que llevaban un altar en el que solían aparecer imágenes de los dioses y semidioses Hércules, Marte, Némesis y Victoria. Los asistentes llevaban las ramas de palma destinadas a los vencedores y sostenían tableros informativos con los nombres de los combatientes, los animales, los condenados y los gladiadores.
Un día en el anfiteatro terminaba por la tarde con la lucha de los gladiadores, a menudo en parejas. Los combatientes comenzaban con un calentamiento con armas de entrenamiento de madera sin filo. Después de inspeccionar las armas reales, el presentador anunciaba a los gladiadores y enumeraba brevemente sus logros. Una vez que entraban en la arena, comenzaba el combate, vigilado de cerca por dos árbitros. El duelo solía continuar hasta que había un vencedor. Si se prolongaba demasiado o las heridas necesitan atención, el árbitro podía pedir un descanso.
¿Cómo terminaba un combate? La lucha se producía hasta que uno de ellos moría o se rendía, por ejemplo, por estar gravemente herido. Había una señal para ello: bajaba el escudo, extendía el brazo izquierdo y levantaba el dedo índice. El público habría decidido entonces su destino. O se le perdonaba porque la gente pensaba que era bueno, o se le condenaba a muerte. También existía la posibilidad de que se diese un largo y apasionado combate terminado sin un vencedor absoluto. Entonces, los espectadores mostraban su aprecio a los dos luchadores y el combate se resolvía con "misio" (tablas).
Los gladiadores solían emparejarse para ofrecer una lucha equilibrada. Por ejemplo, un murmillo era frecuentemente emparejado con un "thraex" y un retiarius con un secutur.
Cada LUDUS o cuartel de gladiadores tenía su propia armería y cada gladiador era entrenado de una forma específica, según las armas con las que iba a luchar.
Los espectáculos con animales (VENATIONES) se originaron en un ámbito diferente al de los juegos de gladiadores, siendo organizados por el Estado mucho antes de los combates de gladiadores.
LA ÉPOCA ROMÁNTICA -MUBAG ALICANTE-
El Romanticismo fue un movimiento cultural que se desarrolló en Europa en torno a la primera mitad del siglo XIX, que reivindicó la libertad y la subjetividad del individuo, la exaltación de los sentimientos y una nueva concepción de la naturaleza. A España llegó tardíamente cuando tras la muerte de Fernando VII en 1833, regresaron los intelectuales que estaban en el exilio trayendo consigo las nuevas ideas. Cronológicamente se hace coincidir con el reinado de Isabel II 1833-1868.
La literatura de viajes reflejó, desde el siglo XVIII, la visión de España como un lugar exótico, salvaje y bárbaro, en contraste con la Europa Ilustrada. En el siglo XIX esta visión ayudó a configurar la imagen romántica del país, destacando su pasado medieval, sus vestigios árabes y sus gentes populares: bandoleros, toreros, chisperos, majas y otros personajes goyescos.
Durante el Romanticismo se construyó la imagen pública de las mujeres, con un importante papel social en la nueva noción de Estado, una vez desarticulado el Antiguo Régimen. Guardianas de la moral burguesa en su rol de esposas y madres eran las garantes de la buena educación y la transmisión de los valores sociales.
¡Oh Dios! Nacer mujer es triste cosa,
desventurada suerte nos rodea,
¡Ay infeliz de la que nace hermosa!
Y ¡Ay infeliz de la que nace fea!
-Carolina Colorado-
Durante el Romanticismo se produjo una evolución en el concepto de masculinidad, ligado a cuestiones morales, económicas y sociales. Hubo distintos modelos masculinos, desde el valeroso militar hasta el burgués implicado en la política, el artista o el ciudadano hecho a sí mismo, siendo uno de los ejemplos más característicos Mariano José de Larra, cuyo triste destino lo convierte en paradigma del romántico español.
Durante el siglo XIX surgió y se consolidó la cultura del ocio merced a la proliferación de edificios, cafés, teatros, plazas de toros y jardines públicos.




